lunes, 14 de enero de 2013

La clave del éxito en 2013

No voy a ser infiel a mis criterios. Ya os dije que para mí el año comienza al inicio de cada curso, o sea al final del verano. En ese momento, tras el merecido descanso estival, vamos calentando motores y nos disponemos a conseguir los objetivos que en algún momento de reflexión durante todas esas horas "muertas" que podemos tener en agosto hemos diseñado y ordenado por orden prioridad.
Dicho esto, sí es cierto que en los albores del nuevo año, va siendo hora de ponerte a pensar si los proyectos planteados van tomando forma y el camino se va andando. Si vas siendo capaz de lograr el éxito en aquellas cosas en las que querías triunfar.
La semana pasada, en uno de los entrenamientos del equipo de minibasket (11 años) en el que soy flamante entrenador, nos paramos a charlar un rato para plantearnos los objetivos que nos planteábamos al inicio de la segunda vuelta del campeonato. En ese momento, en nuestra Liga  íbamos sextos de ocho equipos participantes. Uno de los primeros chicos que se animó a participar dijo: “Ganar todos los partidos que nos quedan”, otro señaló a continuación, “aunque no ganemos todos, yo quiero ser el máximo anotador del equipo”, otro planteó otro fin radicalmente distinto “¡seguir pasándonoslo bien!”, y a continuación Carlos dijo “quedar quintos al final de la Liga”.
Uno de los problemas que sufren la mayoría de las Organizaciones es lo que podríamos llamar “la falta de definición del éxito”. Se caracteriza por la obsesión de alcanzar el éxito… sin tener en cuenta que significa cosas diferentes para cada uno.
La sensación de haber alcanzado el éxito es un sentimiento interior que no siempre se produce al haber alcanzado los objetivos. Y si no lo tienes, es porque esos objetivos te los habían planteado otros, o no creías en ellos, o no supiste compaginarlos con los tuyos. Hay empresas que simplemente miden el éxito en relación a cuánto más dinero ha ganado el Presidente. Cuanto más beneficio, más éxito ha tenido. Por esta regla de tres, el éxito para cualquier empresa es venderla por la mayor cantidad de dinero posible.
Antes de plantearnos qué objetivos queremos conseguir, deberíamos pararnos y reflexionar sobre qué es realmente el éxito para nosotros, algo que irá muy unido a nuestros valores, principios y necesidades…. ya que existen muchas definiciones de éxito. No te plantees metas por imitación o por moda social. Por poner unos ejemplos, estas son las razones que me contaron en una ocasión que podían mover a un emprendedor a plantear crear su propia empresa:   
1. Montar un negocio que le deje tiempo libre y calidad de vida.
2. Montar un negocio que mejore la sociedad
3. Montar una empresa rentable con fondos propios y crecer de forma lenta pero segura.
4. Conseguir una inversión externa para crecer.
5. Crear una empresa para venderla.
Ojo, todas son respetabilísimas razones para crear una empresa, independientemente de que te sientas más o menos identificado con alguna de ellas.
Lo mismo pasa con tu carrera y tu futuro profesional. Antes de plantearte cosas como “hay que irse fuera de España porque todo el mundo se va”, o “Voy a especializarme en este campo porque hay muy poco paro y tengo el trabajo casi asegurado", pregúntate ¿Qué es para ti el éxito?, ya que la definición debe condicionar completamente tu estrategia.
Por si te sirve de algo, los tres criterios que a mí me han ayudado siempre a diseñar mis metas desde el ámbito profesional son estos:
1.- Trabajar en un proyecto que me guste, despierte mi curiosidad por mejorar y me divierta,
2.- Desarrollar un proyecto profesional que me permita ganar una cantidad de dinero proporcionada para mantener mi posición familiar y social, de forma modesta pero suficiente,
3.- Tener un trabajo a través del cual pueda aportar algo de influencia para intentar transformar un poco este mundo y hacerlo mejor.
Los que ya me conocéis sabéis que he tomado algunas decisiones en mi vida profesional que algunos no entenderían a partir de otras prioridades, lo que pasa es que haciendo lo que hago me lo paso genial, tengo la motivadora permanente sensación de que me queda muchísimo por aprender, y gente interesantísima aún por conocer, así que cualquiera me hace cambiar de opinión.
Si te sirve, ahí lo llevas. Eso sí, se tú el que te marques tus objetivos, bien aconsejado por quien te puede aconsejar bien, y con algo más de cinco minutos de reflexión interior. Pero que no sean otros los que te impongan la hoja de ruta de tu vida, porque te estarán planteando las cosas desde su perspectiva, no desde la tuya.
Buen viaje.
PD: Por cierto, el objetivo que nos marcamos en el equipo fue quedar cuartos y que todos jugaran una media de minutos equilibrada. Y este sábado pasado ¡ganamos 40-16 a los segundos de la clasificación! Creo que vamos por buen camino…

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