martes, 12 de febrero de 2013

Retirarse a tiempo

"Nada ve el hombre con más frecuencia que la muerte" escribía el clásico, y nada olvida el hombre con más frecuencia que la muerte. Esto nos sucede a todos, pero sin duda que más a quienes tocan y viven en el poder.
Por eso la lección de Benedicto XVI es tan inconmensurable, y por eso me apetece hoy hablar de ella. Hace mucho tiempo que no he visto en un solo gesto callar tantas bocas y ser tan buen ejemplo para los demás.
Vivimos en una época compleja, en la que da miedo perder posición y poder. Por la inestabilidad del entorno, por miedo no volver a encontrar acomodo, por no querer perder capacidad de mandar y decidir, y porque el poder proporciona riquezas y bienes. Y esto es cuando hablamos de un poder local, reducido, inexistente para el común de los mortales. Sin embargo aquí hablamos de otra dimensión. Seguro que el Papa es una de las tres personas más famosas y omnipresentes del mundo (¿quizás junto a Obama y Bill Gates?). De hecho la noticia barrió cualquier actualidad en cualquier rincón del mundo. Todo quedó en un segundo plano y su figura apareció en todas las portadas de todos los medios de Oriente a Occidente. Hablamos por tanto de una persona muy poderosa.
También hablamos de una decisión no tomada por sus predecesores. Desde el año 1415 (Gregorio XII) no se había vivido una renuncia por otro Papa… casi 600 años!! No es por tanto una opción habitual, sino más bien todo lo contrario.
Hablamos también de una persona admirada y querida en su entorno. El arzobispo de Westminster y primado de la Iglesia Católica en Inglaterra y Gales, Vincent Nichols, dice que siempre ha admirado al Papa por su "gran coraje” y saber enfrentar cara a  cara los problemas. De su riqueza intelectual todos hablan; Rouco Varela hace años manifestó que seguramente no hay figura como él: “nos sentíamos seguros e iluminados por su riquísimo magisterio”. Esta admiración y respeto también venía de quienes están enfrente. El líder protestante ha declarado: "Es un gesto valiente. Podría haberse mantenido en el puesto, aunque no tomase muchas decisiones, pero ha preferido dejarlo, que es lo correcto". Sí sí, lo correcto, pero antes no lo había hecho nadie desde tiempo inmemoriales. Otro líder de la iglesia evangélica dice: "marca un hito positivo y favorable para la Iglesia Católica". El Gran Rabino de Israel, Yona Metzger, dijo que “durante su periodo hemos tenido las mejores relaciones históricas entre la Iglesia y el Rabinado, y esperamos que con su siembra esta tendencia perdure".
La actualidad está falta de ejemplos y modelos de conducta, y yo no podía dejar de destacar un acto que nos enseña a todos un camino. Hablamos en breves líneas de  una persona tremendamente famosa, con la oportunidad de ejercer un gran poder sobre los demás, es un personaje mundialmente reconocido, amado por sus seres cercanos, muy respetado por quienes piensan diferente, y que podía seguir una tendencia de perpetuarse en el poder como todos hicieron anteriormente. Una décima parte de todo esto hace que cualquier mortal ponga todo su esfuerzo y medios a su alcance para no perder su cuota de poder alcanzado, y este hace todo lo contrario… ¿por qué?
 
Pues en mi opinión, precisamente por el compromiso con la posición que ocupa, y por la humildad al no reconocerse ya capaz de responder a la exigencia de su puesto dando el 100%, que entiende que es el mínimo exigible.
Es un ejemplo brutal, un aprendizaje bestial de que hay que ser un poco más humilde y entender esta vida como un camino que se hace para hacer con y por los demás. No hay duda, retirarse a tiempo es un acto de respeto consigo mismo y de consideración con los demás. Retirarse de un puesto o de una posición de poder. traslademos el ejemplo a la incapacidad de delegar o de dar oportunidades a nuestro equipo de colaboradores, sólo por preservar el dominio. Lo contrario, esperar a que los demás se sientan saturados con tu presencia, que sientan que tu aporte dejó de ser valioso, que quieren ver nuevas caras, escuchar nuevas ideas, no sólo es imprudente sino que incluso te expone a perder el reconocimiento por las cosas buenas que hayas hecho. Me da igual que creas o que no creas, que seas crítico con la Iglesia o que te igual su sola presencia, pero siempre hablamos de modelos de conducta, de ejemplos a seguir. De los Viktor Frankl, Ben Carson, Einstein, Gates, Lao Tse, Madre Teresa, Narayanan Krishnan , Tony Meléndez, … qué tal añadir el nombre de Joseph Aloisius Ratzinger a la lista? Por si te animas, te adjunto este enlace para que conozcas un poco mejor a la persona, más allá de la opinión pública. O mejor dicho, la opinión publicada.